Hablar ahora de regadío e impulsar en Fuentes una comunidad de regantes parece un contrasentido con la que está cayendo del cielo. Los campos aparecen anegados, aunque el verano ya mismo está aquí. La sequía queda atrás, pero de momento. Este lunes se va a volver a hablar en Fuentes de regadío por la sencilla razón de que el campo requiere pensar y actuar con antelación. La paradoja es que el lunes habrá en el salón de la Huerta, a las 18:30, la segunda asamblea de regantes de marzo, el mes más lluvioso de los últimos diez años. La anterior asamblea fue el día 5 y en ella se dio información sobre la dotación por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir de 420.000 metros cúbicos del agua al año procedentes de la depuradora.

La segunda paradoja es que la asamblea anterior fue convocada para abrir la comunidad a nuevos socios que pudieran estar interesados en sumarse una vez hecha realidad la dotación de agua, pero el resultado ha sido el contrario. En diez días los socios han pasado de ser 55 a 45. Hace siete años se apuntaron 59, de los que 4 se borraron antes de que la CHG haya dado luz verde al proyecto. De 59 a 45 regantes. Sin embargo, las bajas no afectarán a la viabilidad del proyecto porque los socios que se quedan han decidido aumentar la superficie a regar hasta alcanzar las 250 hectáreas, unas 30 menos de las inicialmente previstas. La Mataelvira tendrá casi la misma superficie de regadío que la comunidad proponía, pero estará en manos de menos regantes. El proyecto que se ultima estos días prevé la posibilidad de ampliar esas 30 hectáreas que faltan.

La causa principal de esa salida de socios es la necesidad hacer frente a la adquisición de espacio para la construcción de la balsa, la obra de la propia balsa, la red de conducciones y el sistema de bombeo. Alrededor de 12.000 euros por hectárea y regante, mil euros arriba o abajo, según la estimación hecha por la ingeniería que hizo el proyecto, ha dicho a este periódico el secretario de la comunidad, Miguel Fernández. Poner esas tierras de la Mataelvira en riego puede salir por 3,5 millones de euros, cifra que habría espantado a una parte de los que aspiraban a arrimarle agua a sus olivos incluso en tiempos de sequía. Probablemente, la parte de economía menos boyante, más temerosa o menos decidida. O las tres cosas a la vez, que con frecuencia van de la mano.

El hecho es que ahora cada comunero tiene que invertir una importante suma de dinero -según las hectáreas que posea- pensando en un futuro que le deparará una media de 60 litros de agua al día, durante cinco meses, para cada pie de olivo que posea. Los estatutos de la comunidad limitan a 20 hectáreas el máximo de superficie que puede poseer cada socios. Para el que posea esas 20 hectáreas, el coste de la inversión podría rondar unos 240.000 euros. La media en este momento es de 5,5 hectáreas por comunero.

En la reunión del próximo lunes se abordará la posible financiación de esas inversiones, así como la idea de acudir a una de las líneas de subvenciones que concede la consejería de Agricultura. A este respecto, el ingeniero que informó del proyecto en la asamblea del día cinco dio pocas esperanzas a la opción de las subvenciones diciendo que en este momento no hay ninguna convocatoria y que, en caso de que la haya en el futuro, suelen ser difíciles de obtener. Esta información fue, en parte, la causa de la renuncia de los socios. Sin embargo, el secretario de la comunidad asegura que la consejería de Agricultura prepara para los próximos meses una convocatoria de ayudas para las comunidades de regantes dotada de un total de 160 millones de euros.

Otro de los puntos a tratar en la reunión es ponerle fecha a las elecciones para la nueva junta rectora de la comunidad, que deberá ser la que gestione y haga realidad el proyecto. El presidente actual es Francisco Martínez, alcalde de Fuentes, que ha comunicado su intención de dejar un cargo que asumió sólo para el periodo inicial hasta la consecución del agua.