Hubo un tiempo pasado en el que pedir tierra y libertad era delito. Desde entonces han transcurrido cincuenta, sesenta, setenta años. Hubo entonces un grupo de siete fontaniegos adelantados a su tiempo que fueron enviados a prisión por negarse a agachar la cabeza ante las injusticias. Por exigir el regreso de la democracia, ese sistema político que, sin ser perfecto, es el menos malo hasta hoy conocido. Democracia que no fue otorgada por la autoridad, sino conquistada por el pueblo a base de sacrificios. Hubo muchos más de siete fontaniegos y fontaniegas que lucharon por la democracia, pero siete penaron cárcel por demandar cosas que hoy parecen obvias: libertad de expresión, voto libre, igualdad y trabajo digno. Fueron Sebastián Martín, Salvador Sarria, Fernando González, Diego Gutiérrez, Antonio León, Bernardino Caro y Bartolomé Becerril. Con motivo del Día de Andalucía, esta mañana han recibido el homenaje de su pueblo.

El acto ha tenido lugar esta mañana en el salón de la Huerta. En el mismo acto ha sido otorgado también el título de hijo predilecto al cantaor José Navarro "El Niño de Fuentes". Aunque nunca es tarde, injusto es esperar cincuenta años para rescatar la memoria de quienes lucharon desde la clandestinidad y desde los tablaos para dignificar las condiciones de vida y la cultura de su pueblo. Tarde porque el dictador hace casi medio siglo que murió. Esa tardanza ha hecho que falten cuatro de los siete homenajeados: Sebastián Martín (Catalino), Antonio León, Bartolomé Becerril y Diego Gutiérrez (Tío los Hierros). Los años no entienden de injusticias. El reconocimiento, en forma de menciones honoríficas, lo han recogido sus familiares. Han asistido dos de los tres que aún viven, Salvador Galán Sarria y Bernardino Caro. La Asociación de la Memoria Histórica de Fuentes pidió ese reconocimiento y el ayuntamiento ha accedido.

Familiares del cantaor José Navarro Zacarías El niño de Fuentes

La verdad es que los comunistas condenados por el Tribunal de Orden Público fueron rehabilitados por los fontaniegos mucho antes del reconocimiento oficial de esta mañana en la Huerta. Ocurrió en las primeras elecciones municipales una vez restaurada la democracia, en las que Sebastián Catalino fue elegido alcalde y varios de sus compañeros de prisión pasaron a ejercer de concejales. Maria del Mar Martín, hija de Sebastián Martín Catalino, ha dicho le parece una paradoja, casi mentira, que aquellos condenados reciban ahora una mención honorífica del ayuntamiento.

De las mazmorras al cuadro de honor. Eso es así para que conste en los libros de historia y conocimiento de futuras generaciones que aquellos hombres no penaron cárcel por robo, ni por actos vandálicos, ni por crímenes. Fueron a prisión por querer abrir puertas y ventanas por las que echar fuera el odio y el miedo, por las que entraran la luz y el aire limpio. "Las únicas armas que utilizaron fueron la ilusión, la temeridad que da la juventud", ha dicho la hija de Sebastián Martín. Y la palabra, un arma cargada de futuro. Para María del Mar Martín, el acto de homenaje viene a restituir "su valentía y su lucha. Cambiamos aquella condena injusta, por parte de los enemigos, por condecoración y agradecimiento sincero y emocionado por parte de su pueblo, familiares y amigos".

Francisco Martínez, alcalde de Fuentes

Entrega y pasión, dos valores ensalzados en el acto de esta mañana y que fueron compartidos por los siete comunistas -detenidos en 1966, juzgados en 1967 y encarcelados en 1969- por el cantaor José Navarro, Zacarías. Entrega, pasión y cante, cultura andaluza en el Día de Andalucía. Zacarías, hijo predilecto de Fuentes por su defensa del arte más andaluz y por llevar el nombre de este pueblo en su propio nombre artístico por todos los lugares donde cantó, que no fueron pocos. Zacaría falleció en 1996 y su reconocimiento oficial, a título póstumo, ha sido recogido por familiares. A ver si pudiera ser que un día desapareciera el calificativo de "póstumo" de los homenajes oficiales.

Poco antes de que sonara el himno de Andalucía como broche final, el alcalde Francisco Martínez se ha preguntado si los andaluces quieren "ser y actuar como andaluces de verdad o sólo parecerlo". Si Andalucía se resigna a ser sólo una marca para campañas publicitarias o aspira a ser un sujeto activo que defienda sus intereses como hizo el 4 de diciembre de 1977 y el 28 de febrero de 1980. "Andalucía necesita otro 28F", ha dicho Francisco Martínez. Porque en Madrid hace tiempo que no se habla andaluz. Por eso hace falta un andalucismo que haga oír su voz "frente a quienes quieren borrar otra vez la bandera blanca y verde". Ha concluido su intervención gritando "!viva Andalucía libre!".