Este libro es el mapa identitario para no perderse en el vacío del anonimato y la masa. Una enciclopedia sobre el Fuentes físico y, sobre todo, el Fuentes poblado de gente. Y este público es una multitud apasionada. Así ha sido la presentación esta tarde del libro "Fuentes en sus calles", del cronista Francis J. González. Una enciclopedia de 368 páginas capaces de englobar mucho más que el viario fontaniego. Engloba, además del nomenclátor, el imaginario colectivo de un pueblo, el itinerario que desde la infancia vamos dejando en un reguero de miguitas de pan que nos guíen cuando toque desandar el camino de vuelta a los orígenes.
Calles, callejas, plazas, plazuelas, avenidas, paseos, paseítos, paseíllos, revuelta, rincón, rinconada, ruedo, redonda, rebalandeta. Carrera, Tránsito, Molinos, Lora, Aurora Soledad, Huerta, Mayor, Humildad, Puerta el Monte, Nueva y Flores. La geografía urbana marca la vida, más incluso que la historia, porque es el primer plano grabado en el ADN de un pueblo. En ese territorio ha hurgado el autor del libro-enciclopedia para mostrarnos, como si de un espejo se tratara, tal como somos. Igual que las fotografías de antes, que había que someter a un complejo proceso de revelado, durante años Francis J. González se ha metido en el cuarto oscuro del trazado urbano para transparentar lo que ocultaba.
El resultado sorprende porque no aparecen, como cabía esperar, sólo las calles. Aparecen sobre todo personas, nombres, habitantes, fontaniegos y fontaniegas. El autor ha puesto especial empeño en resaltar que las calles de Fuentes han estado siempre pobladas. Desmiente así lo que las fotografías antiguas han mostrado casi siempre: calles y plazas sin nadie. Fuentes está compuesto por calles, sí, pero también por vecinos, y aunque ha habido siempre un intento de secuestrar esos nombres locales y sustituirlos por otros foráneos, al final el pueblo ha impuesto su propio criterio guardando fidelidad a quienes habitaron sus casas. La Matea, Flores, Lora, Cerrojeros, Caldereros...
Los nombres sin raíces en Fuentes pasan, las calles quedan. La Carrera se llamó Cánovas del Castillo, Rodríguez de la Borbolla, Pablo Iglesias y Primo de Rivera, pero lo que permanece es Carrera. Ha cerrado el acto un cante por milonga de Zacarías, interpretado esta vez por Manoli González. Dice la copla que el mundo es un libro abierto que pocos saben leer. Como cada persona es un mundo y cada calle es una historia por conocer. Esas historias las cuenta "Fuentes en sus calles", enciclopedia que los niños deberían leer en las escuelas.