Tarde de domingo, suave, la lluvia a veces, a veces un incipiente sol me invita a leer y a soñar. Recuerdo que tengo que escribir un articulo para el periódico, voy dejando pasar el tiempo, más tarde, pienso, mañana tal vez. Me llega un wasap y desaparece mi estado de ensoñación, mi sistema nervioso vago empieza su trabajo. Tranquila, me digo, no te dejes llevar por el enfado o la ira, traigo a mi mente el lema que siempre me acompaña: “Defender la alegría, organizar la rabia”, aunque a veces es difícil, como en esta ocasión.
Pero vayamos al origen de todo esto. ¿Qué decía el wasap? Nada, una sonsera como dirían en Argentina: “Vecinos y vecinas de Fuentes, vamos a tener una segunda planta de biogás. En los próximos días la oficina de urbanismo otorgará el certificado de Compatibilidad Urbanística al proyecto de una nueva planta ubicada a dos kilómetros (2.016 metros) de Fuentes, o sea en el límite de la legalidad, más cerca aún que la anterior y también en el paraje de la Mataelvira. De nuevo una ubicación junto al pueblo donde priman exclusivamente los beneficios de las empresas.
La nueva planta gestionará 125.000 toneladas de residuos y es evidente que sumadas a las 140.000, se duplicaran los olores y los camiones que entren y salgan. Os preguntareis, igual que yo ¿cómo está tan avanzado el trámite? ¿cómo no nos hemos enterado de nada? Pues, hace unos meses, ante algunos rumores existentes, se hicieron las consultas en el registro de entrada de ayuntamiento para saber quién estaba solicitando el certificado. No aparecía nada, así que consideramos que eran rumores infundados. Esta semana mismo tampoco aparecía nada, sin embargo, hemos podido confirmar que en unos días estará el certificado.
¿Qué ha pasado, por qué no aparece en el registro de entrada? Pues porque se le ha dado confidencialidad. En otras palabras, se ha ocultado a la ciudadanía. El texto seguía, pero supongo que ya lo conoceréis. ¿Por qué este modo de proceder de nuestros políticos? No logro entenderlo. ¿Qué representamos para ellos, nosotras y nosotros, los ciudadanos y las ciudadanas? Como bien decía al sábado, Jesús Cintora, en el pueblo tenemos el poder y el deber de opinar, de exigir cuando no estamos de acuerdo con nuestros gobernantes. No podemos tener miedo a expresar nuestro desacuerdo, a luchar contra el individualismo y contra el conformismo que dice “no sirve de nada salir a la calle a manifestarse, a reclamar lo justo”. No podemos quedarnos quietos.