Lo que bien empieza no siempre bien acaba. Ni siquiera lo que empieza muy bien. A veces acaba regular, aunque lo haya ganando por los pelos. Es lo que le ha pasado al equipo de voleibol femenino esta tarde en el pabellón de la Estación. Empezó apabullando y acabó ganando, pero con el corazón en un puño. El calorcito primaveral de la tarde de invierno se tornó frío casi de diciembre. El Fuentes se ha impuesto al Collado Villalba por 3-1 en un partido extraño, sin rumbo, como los naranjos en flor al albur de los aires cálidos de este raro final de noviembre.

La crónica de este partido, como ha transcurrido este sábado, empieza en primavera y acaba en invierno. Empieza con un primer set rabiosamente colorido, propio de un mediodía soleado y acaba con un cuarto set jugado en la umbría del anochecer. El equipo ha hecho lo impensable, empezar ganando por 25-16 y acabar con un estrecho margen de 26-24. En medio, la historia de un eclipse solar visto a cámara lenta. Del ¡qué calor, por Dios! al ¡que acabe esto cuanto antes! Pero que acabe bien para las de Fuentes. Menos mal que así ha sido. Entre el esplendor del 25-16 inicial y el agónico final del 26-24, el sinvivir de un 25-20 y un 23-25, con el añadido negativo la lesión sufrida en el tercer set por la jugadora Miriam Díaz.

Tanto ha apretado el Fuentes al principio que se ha quedado sin fuerza -y sobre todo sin ideas- para el resto del partido. Como si de pronto el pabellón hubiera sufrido uno de esos habituales cortes eléctricos que dejan a Fuentes a oscuras y nadie sabe decir el por qué ni el por dónde ni el por cuánto. La luminosidad se ha agotado después de los destellos iniciales. Y esta vez la culpa no ha sido ni de Díaz Gálvez ni de Endesa. Ni siquiera de la ausencia de Matruco, que en paz descanse. Menos mal que el cómputo final es favorable al Fuentes, que suma otros tres puntos y mantiene la segunda posición en la tabla.

Fuentes sale con la bolsa llena, como suele, de los encuentros con los equipos madrileños. El Collado Villalba llegó cuarto y con cuatro puntos de desventaja del Fuentes y ha salido quinto y con siete puntos menos que las fontaniegas. En el deporte de competición eso viene a ser lo importante, dicen los que entienden de esto. Asegura el entrenador Moisés de Hoyos que su equipo ha dejado de leer el plan inicialmente trazado, tal vez porque ha fallado el fusible que lo hace funcionar como conjunto. Ha faltado juego de equipo y, en la individualidad, cada cable ha tirado por su propio camino, lo que suele acabar en cortocircuito.

Menos mal que la semana próxima no hay competición. Puente, acueducto más bien. Y que la semana siguiente, el día 14, el Fuentes vuelve a viajar a Madrid para vérselas con el Fuenlabrada, al que le tiene tomada la medida. Acaba esta primera fase de la competición el 11 de enero con un partido del Fuentes frente al Rivas Vaciamadrid. En Fuentes, donde hasta ahora el equipo sólo ha perdido un partido, contra el Universidad de Granada, el líder. Ha jugado nueve partidos, de los que en siete ha encontrado petróleo y dos -Granada y Buñola- en los que sólo dio con tierra.