Aquí unos coches, allá unos charcos, más allá un puñado de arremolinadas máscaras bajo sombrillas y una murga camino del Cultural. Un sentimiento de desolación transita fantasmal entre la Puerta el Monte y el paseíto la Plancha este primer domingo de carnaval. ¡Ay, Carrera, lejana y sola! ¡Quién te ha visto en carnaval y quién te ve este domingo! Igual que un oasis en el desamparo de la Carrera, en el extremo de la Puerta el Monte, la carpa del Chacón alimenta el orgullo fontaniego con un carrusel de tres chirigotas: La Peña versión mexicana, el Kiki perruno y los Barberos Diabólicos con su "que te pele Vergara". En la otra punta, acogidos a sagrado en el cultural, cantan los bichos de la granja del Margarito, IA IA o.

Las pocas máscaras que se aventuran a recorrer la Carrera se cubren con sombrillas de playa cuando deberían portar paraguas. Es otra forma sutil de transgredir las normas de urbanidad cuando el cielo decide desaguar sus andrajos en las fechas menos convenientes. Corren de acá para allá a la imposible caza de alguien que les preste atención. En la Carrera sólo encuentran una fila de coches aparcados, el bautismo de algún canalón y la mirada indiferente de dos guardias civiles que deben de ser auténticos porque están muy serios dentro un coche patrulla de los de verdad. Y nada más, apenas nada más.

Bueno, sí, queda el consuelo de que la semana sea más larga que el temporal. Queda seguir acogiéndose a la protección de la carpa del Chacón y a la capilla del antiguo hospital de San Sebastián, vulgo Cultural, y esperar que escampe para los fontaniegos carnavaleros, a los que siempre les quedará el domingo piñata, la quema del entornao y los toros de fuego. Aunque a ver cómo encienden la candela si sigue el temporal.