El viernes me fui a las Setas, en Sevilla. Tenía que escuchar a las jóvenes, esas que están demostrando que ser joven y mujer nos da esperanzas, alegrías y valor para seguir luchando en las plazas, en las calles. Hay que salir a las calles, gritar como el viernes en la manifestación, por la vivienda, como el sábado, en la plaza de San Francisco en Sevilla, hacer frente a los fascistas.

Cansan esos tertulianos que a duras penas logran defender al PP, a Vox, incluso a Junts, insistiendo en que el de la vivienda es un problema estructural, pero no exponen propuestas. Verdad es que el Gobierno no ha hecho casi nada o nada para que la vivienda deje de ser un bien de mercado, hay muchos intereses entre sus señorías. Cuando algunas de esas mismas señorías se ríen cuando Rufián dice que tiene ganas de llorar son personas sin ética y zafias, además.

El movimiento que ha surgido a raíz del desahucio de Mari Carmen no nos debe hacer olvidar que desde el 2008 los desahucios han sido una constante, que los emigrantes en Ceuta también son desahuciados sin solución habitacional. Queman sus tiendas de campaña porque son sospechosas de delitos que no han cometido, que los trabajos precarios y los salarios de miseria están delante de nuestros ojos, especialmente en la hostelería, donde hay quejas de no encontrar personas dispuestas a trabajar, sin aclarar cuales son las condiciones de ese trabajo.

Hoy, a pesar de todo, es un día para la esperanza, para mirar a los y las jóvenes y sonreír, ellos y ellas sí son el futuro. Lo tienen muy difícil, el camino va ser largo, ¿qué camino no lo es, si llega a puerto a salvo de tempestades capitalistas? Las jóvenes, sí, las mujeres, las jóvenes que saben lo que quieren, que no se dejan engañar por las redes.

Tenemos un país de rentistas, donde la vivienda se ha convertido en un bien de mercado, eso es todo. Hemos naturalizado que si tengo dinero, ya sea de los ahorros, herencia o trabajo, puedo invertir en vivienda y tengo derecho a sacar lo más posible de renta, sin tener en cuenta que la vivienda es un bien social, no un activo financiero. Eso tiene que acabar o el futuro de nuestros nietos será muy triste.

El Gobierno convoca elecciones. Decía en una canción, María del Mar Bonet “ahora dicen que el gobierno prepara las elecciones  y nos quitarán las fiestas que nos quedan por cantar”. No dejemos que nos las quiten, en nuestra manos está.