¿Por qué son importantes las aves para nuestra vida? ¿Solo por escuchar sus cantos al amanecer? ¿Por observar sus vuelos, a veces majestuosos? ¿O sus llamativos plumajes, como habrá constatado quien observe una abubilla o un abejaruco? ¿Nos hemos parado a pensar en sus beneficios?

Un estudio publicado este mismo año informa sobre la amplia gama de servicios que proporcionan a la sociedad, los llamados servicios ecosistémicos, favorecidos por su excelente movilidad y el gran tamaño de sus poblaciones. Lo explica el equipo liderado por la profesora Esther Sebastián-González, cuyos miembros pertenecen a la universidades de Alicante y Miguel Hernández, así como al Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Cataluña. Para ello construyeron una base de datos, denominada ServiBirds, utilizando a nuestro país como modelo, dada su riqueza en especies. En ella se describen los servicios que prestan 378 especies, pertenecientes a 73 familias, hasta un total de 12 diferentes.

Las aves proporcionan utilidades como la dispersión de semillas, en particular de árboles y arbustos, pudiendo llegar a largas distancias. Gracias al paso por su sistema digestivo las semillas germinan mejor y las plantas, al crecer, ofrecen sus frutos. Otra importante función es el control de plagas. Las rapaces, durante su época reproductora, se alimentan de grandes cantidades de roedores, evitando que perjudiquen a los cultivos agrícolas. Las golondrinas y los vencejos consumen millones de moscas y mosquitos, evitando que nos piquen y los riesgos para la salud que ello supone. Aunque, en sentido contrario, actúan como reservorios naturales de virus que pueden dar lugar a enfermedades humanas, como la del virus del Nilo o la gripe aviar.

La polinización es un servicio esencial. Junto a las abejas y los murciélagos, contribuyen al 35% de la producción agrícola mundial. Otro servicio es el turismo ornitológico, que ha ido creciendo en las últimas décadas. Es placentero para los visitantes y supone una fuente de ingresos a las comunidades locales y pequeños empresarios. Tenemos en Andalucía ejemplos como el atractivo de la migración intercontinental de aves por el Estrecho o el de los anillamientos de flamencos en la laguna de Fuente de Piedra y las Marismas de río Odiel.

Las aves nos proporcionan alimento en forma de carne y huevos. Seguimos sumando. Cumplen una importante función ecológica de reciclaje de nutrientes. Las aves carroñeras eliminan animales muertos, limpiando así el medio natural. Nos ayudan a evitar accidentes aéreos en las inmediaciones de los aeropuertos, como ocurre con los halcones que manejan los cetreros, al ahuyentar a otras aves que se acercan a los aviones durante sus maniobras. Las aves forman parte del patrimonio genético de la humanidad. Su diversidad genética nos ayuda a comprender nuestro pasado, así como la evolución de las especies. Su alta diversidad y abundancia de especies proporcionan estabilidad a los ecosistemas, es decir, al medio ambiente en el que nos desenvolvemos.

En el ámbito de la cultura son fuente de inspiración para el desarrollo de la pintura, la fotografía, la música o la literatura. Grandes pintores y poetas las han evocado. También son fuente de trabajo e inspiración para la ciencia. Los conocimientos de aerodinámica derivados del estudio del vuelo de las aves fueron necesarios para la invención de los aviones. Las aves son también parte de nuestra identidad cultural. ¿Quién no recuerda sus cantos durante la infancia o en los lugares que hemos conocido?

Según este trabajo que comentamos, sus funciones como controladoras de plagas, dispersadoras de semillas, las de carácter estético y su contribución económica a través del ecoturismo son de las más destacadas. La urraca o el mirlo son aves muy abundantes que proporcionan diversos servicios ecosistémicos, mientras otras, como el buitre leonado, proporcionan uno solo, pero de capital importancia, como es la eliminación de la carroña.

Para tratar precisamente sobre las aves se ha celebrado a comienzos de este mes de septiembre, en Granada, el Congreso Español de Ornitología, su edición vigésimo séptima, que ha abordado una gran cantidad de estudios, de variados enfoques y temáticas, que ayudan a afrontar las urgencias actuales para la conservación de la biodiversidad y la adaptación de las aves al cambio global. Son de gran interés sus conclusiones. Así, constata el congreso que la transformación del territorio es una de las principales amenazas para las aves. Como factores determinantes en el declive de las aves esteparias y agrarias -la avutarda, el sisón- se citan la intensificación agrícola, la homogeneización del paisaje y la pérdida y fragmentación de hábitats. Otros factores antrópicos están afectando de forma importante a las aves, como es la disponibilidad cada vez mayor de materiales producidos por actividades humanas -como el abandono de plásticos o los materiales depositados en vertederos- que alteran su comportamiento, estado de salud y demografía. La conclusión es que los impactos humanos se aprecian en la totalidad del territorio, y pone en evidencia la necesidad de gestionar el medio para mitigarlos.

En plena transición energética, dice el congreso que se debe incorporar desde el principio el conocimiento científico sobre biodiversidad. Considera que la expansión de las energías renovables introduce nuevas presiones sobre las aves, si no se realiza una adecuada planificación territorial. Bien sabe de esto Andalucía, donde a comienzo de los años 90 se instalaron aerogeneradores en una zona tan sensible para las aves como es el frente litoral de Tarifa, lo que dio lugar a la apertura de quejas por parte de la Comisión Europea. Los datos presentados sobre aves esteparias -seguimos con las conclusiones- muestran que las plantas fotovoltaicas pueden generar pérdida funcional de hábitat, incluso fuera de la superficie ocupada. En el caso de la eólica, la mortalidad aumenta durante los periodos migratorios y está condicionada por las condiciones meteorológicas. Para la eólica marina, los análisis presentados identifican un riesgo elevado para las aves marinas en la mayoría de las áreas delimitadas en nuestras costas aptas para instalar parques eólicos en el mar.

Aunque es algo ya conocido, se destaca que cuidar la biodiversidad es también cuidar nuestra salud. Tanto la salud humana como la salud de los ecosistemas están estrechamente conectadas. Los entornos con diversidad biológica contribuyen al bienestar físico y mental, aumentando nuestra resiliencia frente a amenazas sanitarias y ambientales. Por ello, proponen que la naturaleza debe incorporarse a las políticas de salud pública y a la planificación urbana, garantizando, además, un acceso equitativo a espacios naturales de calidad. Escuchar y conocer la naturaleza -y también las aves- puede ayudarnos a comprender mejor nuestra propia salud.

Por último, comentamos otra interesante conclusión: las áreas protegidas necesitan pasar de gestionar espacios aislados a gestionar una red conectada y resiliente. Se afirma que el cambio climático está transformando especies y hábitats, obligando a replantear cómo se gestionan los espacios protegidos. La respuesta debe apoyarse en seguimiento científico, datos de calidad y capacidad para gestionar la incertidumbre. Pero también en una visión de red, conectando conservación, restauración y estructura verde. Además, muchas de las amenazas que afectan a estos espacios se generan fuera de sus límites. Por ello, para conservar las áreas protegidas hay que actuar también en el territorio que las rodea y mejorar su gobernanza, recursos y participación social.

Apuestan las conclusiones finales del congreso de Ornitología por cinco palabras clave: conocer (información, ciencia), anticipar (decisiones), planificar (futuro), regular (normativas) e implicar (participación, sociedad).

Nota: Con respecto al anterior artículo sobre la contaminación litoral, un lector nos hace ver que en la playa de Atlanterra (Tarifa) también se desaconsejó el baño debido a la contaminación de origen fecal a partir del 26 de julio. Dejamos constancia. Más de 1.600 firmas reclamaron a las administraciones una solución urgente dado “el deterioro insostenible”.