Como en la historia de Noé y el diluvio universal, las aguas bajarán y volverá la vida a la tierra. No hay catástrofe en los campos que rodean Fuentes, antes resecos y ahora anegados. Ni en la agricultura, donde las cosechas son recuperables si las lluvias no se prolongan mucho más, ni en la fauna silvestre. Los trigos amarillean y tendrán que ser tratados con fungicidas, algo que los agricultores hacen todos los años por poco que llueva. Por otro lado, alrededor del 70 por ciento de los mayetes no habían sembrado las pipas y los garbanzos cuando llegaron las persistentes lluvias. El otro 30 por ciento que sí lo había hecho probablemente tendrá que resembrar, para lo que muchos cuentan con un seguro de resiembra.

Por el lado de la agricultura no hay inquietud en los campos, según las opiniones del sector recogidas por este periódico. Al revés, estas abundantes lluvias traen más beneficios que perjuicios. ¿Y en la vida animal? ¿Cómo afectan los campos a la fauna silvestre? De momento, tampoco hay que hablar de daños apreciables, señalan el veterinario Paco Barcia y el guarda rural Miguel Osuna, dos atentos observadores de la vida animal de Fuentes y su entorno. Los animales adaptan sus comportamientos a las condiciones de la temporada. Por lo general, en este tiempo andan locos con el celo y preparando los nidos. Las aves que crían en los árboles o en las torres y voladizos no tienen que estar sufriendo especialmente las inclemencias del tiempo. Las golondrinas están aquí desde enero y los cernícalos primilla ocupan su espacio en la torre del castillo del Hierro.

En cambio, es posible que este año haya un cierto retraso en la construcción de nidos por parte de las aves esteparias: perdiz, sisón, codorniz, cogujada, aguilucho cenizo, el alcaraván y avutarda, principalmente. Estas aves hacen los nidos en el suelo, sobre todo en los trigales y padrones, donde la vegetación les sirve de cobijo frente a los predadores. Las tierras bajas han sido preferidas por las aves esteparias, pero ahora las encuentran cubiertas de agua. Los últimos años por estas fechas las perdices ya solían haber hecho los nidos y puesto los primeros huevos, señala Miguel Osuna. Este año no los han podido hacer y, las que lo hubieran hecho antes de la llegada de las lluvias, es probable que los hayan perdido. Pero eso no es grave en la mayoría de los casos porque pueden volver a hacerlos, entrar de nuevo en celo y efectuar otra puesta, añade Paco Barcia.

La perdiz, una de las aves más abundantes de Fuentes, suele poner los huevos a finales de febrero. Las que lo hayan hecho, este año habrán perdido sus huevos. En Fuentes suele decirse que "se tronan" los huevos, refiere Miguel Osuna. Todos los años por estas fechas es habitual tropezarse con nidos de perdices, cosa que el guarda rural echa de menos ahora. Por eso, dice que deben de estar estar aguardando a que bajen las aguas para volver a intentarlo. No es el caso de la avutarda, el sisón y el aguilucho cenizo, que tienen una única puesta al año. Las avutardas, el abejaruco y la carraca llegan a Fuentes un poco más tarde, entre mayo y junio. Más daño que el agua causa a las aves esteparias la siega en verde para forraje porque las máquinas destruyen todos los años cientos de nidos.

Tampoco será mal año para la temporada de cría porque, independientemente del retraso en las puestas, cuando la tierra absorba las aguas, que no tardará, esta primavera habrá una explosión de vegetación espectacular y eso es muy positivo para la vida animal. Las abundantes lagunas que se han formado en el término municipal de Fuentes son un paraíso para los patos y las garzas. Muchas de ellas eran antiguas lagunas perdidas por la acción del hombre y por la ausencia de lluvias abundantes. Ahora vuelven a su ser natural, aunque sea temporalmente.

Miguel Osuna afirma que lo que está ocurriendo este año supone una cierta vuelta a la normalidad, a lo que ocurría años atrás, cuando la primavera empezaba a finales de marzo y no en febrero. Lo que ha hecho el cambio climático en los últimos años ha sido adelantar y acortar la primavera, cuando no eliminarla por completo y hacer que el verano empiece nada más acabar el invierno. En 2023 hubo temperaturas de cuarenta grados en abril. El invierno va a llegar esta vez hasta el 20 de marzo, fecha en la que este año empieza oficialmente la primavera. Aunque no ha sido un invierno de fríos intensos.

(Fotos de Miguel Osuna)