Leí hace años que los budistas llevan unos cepillos delanteros para barrer a su paso, evitando aplastar cualquier modo de vida por insignificante que parezca, como las hormigas. El cantaor Pies de Plomo debe su apodo a que una vez pisó unos pollitos en el corral, siendo recriminado en el acto por su suegro con el famoso apelativo.

Andrés, como buen dieciseisañero, parece que tiene un sueño profundo, cierto aplatanamiento y un flequillo perfecto. En días pasados me ayudó a poner unas piedras de jardinería, cantos rodados blancos muy llamativos en contraste con las verdes plantas, si bien a punto de pisar alguna pues no era muy consciente de dónde estaba.

Mira por dónde pisas es una expresión coloquial, reflexiva de tus actos, hasta tal punto que en mi casa los zapatos se quedan en la entrada como medida higiénica, además de práctica saludable frente a los pies planos y mejora de la circulación sanguinea. Advertencia a los que tienen algún "tomate" en los calcetines, por fricción o uñas largas, ante su hogareña exposición.

Los coches parecen una prolongación al caminar, cogiéndolo hasta para comprar diariamente el periódico o el pan. Su IA se está programando para cualquier situación velando por la seguridad de los ocupantes, incluso ante atropello o impacto de fauna silvestre o doméstica asilvestrada. Establecer adecuados pasos de fauna en vías e infraestructuras, mitigadores de nuestro ritmo de vida actual. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar" y sabiendo dónde pisas, está el futuro por llegar.