Érase una vez una oposición tan inútil que demandaba el desempeño de su propio papel a los coaligados del Gobierno, instándoles a que se encargaran ellos del acoso y derribo definitivos, después de años estériles pidiendo elecciones anticipadas. Navegaba la legislatura a la deriva en un mar embravecido, ya casi al final de una singladura penosa que se estaba haciendo demasiado larga.Esa España que ora y embiste cuando se digna usar de la cabeza (mi corazón y mi memoria en Colliure) no encontraba, desesperada, la rendija por la que hundir la espada en el corazón del corrupto, mafioso, felón, ilegítimo, ladrón e hijo de la gran puta, agotando el léxico de insultos y calumnias. No acababa de alcanzar el éxito definitivo la consigna del mandamás al grito de “el que pueda hacer que haga”, por más que las huestes estuvieran dándole todo en el órdago.
En esto apareció Feijó oh! y decretó la agonía del enfermo apestando ya por el rigor mortis. Solo pidió dar voz a los ciudadanos, o sea como en los pasados mil días. No pidió la extremaunción ni siquiera se acordó de la Constitución española (CE), olvidada por su grupo parlamentario de tanto votar NO a todo durante años. Ordenó seguir ladrando y embistiendo hasta el último día, descartando el procedimiento idóneo establecido por la CE para censurar al Gobierno: la moción de censura, la prueba del nueve para examinar y dejar en evidencia al “Gobierno más corrupto de la historia” (si exceptuamos, siendo escrupulosos con el rigor histórico, los presididos por Felipe González, Aznar, M. Rajoy,…) y mandar a este Gobierno, en nuestra lengua vernácula, a donde cantan los empedraores.
¿Por qué ladran pero no censuran? En coherencia con los epítetos que le dedican al ‘capo’ en las metáforas sicilianas (¡qué culpa tendrán los sicilianos!), y con la serie incesante de sobresaltos (cárceles, juicios, imputaciones, sumarios, sospechosos,..) en los aledaños del Presidente y su partido, nadie entendería que no la presentara, salvo Felipe González y Aznar. El corifeo del PP prefiere hacer, servir, actuar (¿por qué no nos habla más claro?) y FG teme que con la moción se quitaría el foco de Zapatero, ahora que cree haber cogido por los bajos a PS, contra el que no se sabe si le mueve más el odio o la envidia. En FG se dan la mano, a mi modo de ver, una incipiente demencia senil, por la desmemoria, y un trastorno obsesivo compulsivo contra PS. Yo le diría como le decía Aznar: “váase, señor González”.
Parodiando a Dumas (padre), para entender a Felipe basta ‘cherchez le logo’, así verán al servicio de quién lleva quinquenios, esas empresas del IBEX, asociaciones patronales, medios de comunicación,.. que lo reclaman y pagan para que les haga el trabajo a los de la inútil oposición. FG se defiende arguyendo que si él apoyara a la derecha ya habría ganado, un signo evidente de su desmemoria senil: en elecciones y congresos, Felipe siempre ha perdido en los últimos casi treinta años (desde que Borrell le ganó a Almunia en 1998 las primeras primarias del PSOE, hasta las últimas de Susana Díaz contra Pedro Sánchez; también perdió en 2000 cuando Zapatero resultó elegido secretario general frente a Bono. El/la candidato/a apoyado por Felipe siempre perdió en este siglo, lo que demuestra la inteligencia de la militancia del PSOE, que ya lo había calado. Ja).
Pues estos dos grandes sabios de la política española, Felipe y Aznar, dos hombres y un destino, avalan la cobardía de Feijó oh! para no presentar la moción de censura, sobre la que razona que los números no dan. Una majadería para bobos, porque ni ese es el espíritu de este constructo en el Derecho Constitucional ni los números daban cuando Felipe González la presentó en 1980 y dos años después ganó las elecciones, y mucho menos cuando lo hicieron Antonio Hernández Mancha en 1987 (solo tuvo 66 votos a favor), Pablo Iglesias en 2017 (82), Santiago Abascal en 2020 (52 síes y 298 noes) y Ramón Tamames (53 a favor).
El problema de Feijó oh! ante la moción de censura, ya lo he escrito alguna vez, no es la Aritmética sino la Retórica, la capacidad de construir un discurso convincente, persuasivo y eficaz, cuando presente su programa como candidato a la Presidencia del Gobierno (oh!), que va implícito en la moción.Pónganse en su pellejo cuando Feijó oh! tenga que explicar, motu proprio o a demanda de sus señorías, qué piensa hacer con las leyes garantistas de derechos civiles que “no podrían ir bajo palio” o molestan “a la gente de bien” (eutanasia, igualdad real y efectiva, LGTBI+,…), con la Ley de Memoria Democrática (visto lo visto ya en las comunidades donde Vox tiene voz y voto), qué piensa hacer en Cataluña, Euskadi, y con sus partidos soberanistas, qué hará con la ‘prioridad nacional’ (nazi o ná, como dice Manu Sánchez)…, con la ultraderecha ultramontana vigilando sus movimientos….
Recuerden aquel viejo y lamentable anuncio de la colonia Brummel: “en las distancias cortas es cuando un hombre se la juega”. Pues eso, imagínense al candidato Feijóo en el Congreso explicando su programa, tragando saliva, el hemiciclo espantado (Feijó oh!) y a Pedro Sánchez en su escaño con el móvil ordenando la convocatoria anticipada de elecciones, aprovechando el chollo de candidato rival. ¿Ves, Alberto, sin aritmética ni nada? Lo que tú venías reclamando desde la noche electoral del 23 de julio de 2023.

