Dos Clemente ha dado la historia reciente de España, uno vasco y otro andaluz, ecijano por más seña. El primero, jugador de fútbol y entrenador. El segundo, Papa de El Palmar de Troya. A cual más controvertido por aquellos años en los bares de Fuentes. Clemente, no te quedes con la gente, le cantaba Carlos Cano al de El Palmar. Clemente, quédate con la gente, clamaba José María García, Butanito, a través de las ondas de la COPE. Del Clemente del Palmar se hablará en otro momento porque el que toca ahora es el Clemente vasco, Javier, seleccionador nacional de fútbol en aquellos años en los que ser es Euskadi y tener aquel acento de Barakaldo era sinónimo, o cuando menos sospechoso, de tributar a ETA. Nada de eso era cierto, pero en el Catalino había serias dudas.

El Bobi Catalino, bético a machamartillo y andaluz a fuer de fontaniego, no ponía la mano en el fuego por la solvencia pacifista de Clemente. Aquello de que casi todos los jugadores seleccionados fueran vascos le hacía rechinar los dientes. Decía que no, que no, Manolo, que una selección con un sólo jugador andaluz no podía funcionar nunca. El futbolista andaluz era Fernando Hierro. En cambio, los vascos eran Zubizarreta, Lopetegui, Alkorta, Vaquero, Beriguistain, Goigoechea, Julio Salinas y Julen Guerrero. Viendo aquella alineación, al Bobi el nacionalismo andaluz le salía por los poros, aunque su religión marxista le imponía el credo del internacionalismo proletario. No había tarde que la tertulia del Catalino se librara de discusión acalorada en torno al contradiós que suponía poner a un vasco al frente de la escuadra española.

El Bobi era un tío honrado a carta cabal y ateo cuando decía "A Dios lo que es de Dios y al César lo que era del César: Clemente que es un técnico fenómeno que ha hecho dos veces campeón de liga al Atlético de Bilbao, además de campeón de la copa del rey y supercopa de España, pero amigo, la selección española es otro cantar. Para seleccionador español a Clemente ni en pintura". Una cosa es una cosa y seis, media docena. No pue sé un vasco seleccionador de España. El rechazo iba más allá de lo estrictamente deportivo, como ocurre casi siempre que se toca la fibra sentimental de las dos Españas. Puede ser buena persona, buen padre, mejor esposo y buen técnico, como fue buen futbolista, pero para entrenar a España hay que haber nacido de La Rioja pa bajo.

Benito, que fue técnico del Fuentes, decía que Javier Clemente era un entrenador muy bruto, de estos entrenadores que tiraba el equipo hacia atrás y no atacaba, Benito era defensor de Cruyff del Barcelona, y de Víctor Fernández, del Zaragoza. Eran entrenadores atacantes y Clemente defensivo. Jose el de Perico decía que Clemente valía para sacar a chavales nuevos, canteranos, pero no para poner a los jugadores en su sitio y sacarlos como estrellas. Cristóbal el Jardinero se cabreó con Clemente el día que España fue eliminada del mundial de EE.UU. en 1994. Decía que el equipo no atacó, eso fue jugando contra Italia, y que Zubizarreta y Julio Salinas no tenían calidad para la selección, que Clemente tendría que haber llevado a Paco Buyo y Butragueño.

Paco Maudilio, que había sido árbitro, detallaba la procedencia de los jugadores. Según sus cálculos, en determinadas convocatorias hasta 16 de los 22 futbolistas pertenecían a regiones del norte, incluyendo Cataluña, País Vasco, Asturias o Galicia. Esta lectura reforzaba la idea de una selección poco representativa del conjunto del país. Más allá de la procedencia de los jugadores, el estilo de juego implantado por Clemente también era objeto de críticas. Entrenadores y aficionados locales lo calificaban como un técnico “resultadista” y excesivamente defensivo, en contraposición a modelos más ofensivos.

Por culpa de Clemente, el de Barakaldo, España fue eliminada del mundial de Francia de 1998, contra Nigeria. Y de la fase clasificatoria de la Eurocopa del 2000 frente a Chipre. Era septiembre de 1998 y España hizo el ridículo perdiendo 3-2. ¡Cualquiera escuchaba al Bobi rajar de Clemente a cuenta del resultado de Chipre! "Parece mentira que hayamos perdido contra Chipre, decía. Un país que tiene millón y medio de habitantes. Y que un país de un millón y medio le haya ganado a un país como el nuestro, de más de 40 millones de habitantes... Lo único que pasa es que lleva solos vascos". E partido contra Chipre le costó el cargo a Clemente. En Fuentes, el único defensor de Clemente era José Manuel Martínez Malagón, el dueño del pub Dune. Eso era porque sentía los colores del Atlético de Bilbao, equipo que había sido dos veces campeón de la Liga. Si en vez del de Barakaldo hubiese sido en el Clemente, el Bobi hubiera pedido su excomunión.

Si Clemente tenía en Fuentes a Malagón como acólito, en toda España su gran baluarte lo constituía nada menos que José María García "Butanito", aquel radiofonista de la COPE que solía empezar su programa nocturno diciendo "Pablo, Pablito, Pablete" para, a continuación, de arremeter contra el presidente de la Federación Española de Fútbol, Pablo Porta. Aquella frase hizo historia en el periodismo deportivo de la época porque daba entrada a una interminable sucesión de denuncias por corrupción en la cúpula del fútbol español. Tenía morbo que aquel el "Butanito" que destacaba por no dejar títere con cabeza defendiera a capa y espada al seleccionador Clemente.

El Bobi decía que allí había gato encerrado porque la selección de Clemente no era de España, sino del País Vasco. Clemente se estaba quedando con la gente. Mira que gustaba en el Catalino hablar de fútbol, especialmente del Betis. Casi más que hablar de política. Como también gustaba hablar de gallos, de palomos, de toros, del campo y del cine. En cuanto a charla, como el Catalino no había otro igual en todo Fuentes. Aquello era el templo de la tertulia, la catedral de la conversa, el coliseo de la parla. Suela de zapato no se gastaba en el Catalino, pero la lengua no conocía el descanso. El Bobi vendría a ser el Leonardo da Vinci de la tertulia fontaniega. El hombre tenía un arte especial para todo aquello que supusiera una buena polémica. Y Clemente era terreno abonado porque era a la vez fútbol y política, política y fútbol, España y País Vasco, País Vasco y España.